Un informe técnico elaborado por el contador y diputado provincial Cristian Castro encendió una nueva señal de alarma sobre la situación salarial de la docencia misionera. A partir del análisis de series históricas entre 2020 y 2025, el estudio muestra que el salario sufrió una caída abrupta frente al costo de vida tras el cambio de escenario económico a fines de 2023, profundizando el deterioro social del sector.
Los gráficos comparan el salario inicial docente con la Canasta Básica Total (CBT), que marca la línea de pobreza, y también miden su evolución real tomando como base enero de 2020. Según los datos, entre 2020 y 2022 los ingresos registraron una mejora sostenida: el salario pasó de cubrir cerca del 50% de la canasta básica a ubicarse entre el 65% y el 70%, e incluso superó en varios momentos el poder adquisitivo de comienzos de 2020.
Ese período de recuperación coincidió con fuertes procesos de organización y reclamos salariales, que derivaron en aumentos por encima de la inflación.
Sin embargo, el escenario cambió drásticamente a partir de diciembre de 2023. Con la devaluación y el ajuste económico, el salario docente cayó a su peor nivel histórico: llegó a representar apenas el 32% de la canasta básica y perdió más del 30% de su valor real en pocos meses. La brecha entre ingresos y costo de vida se amplió de manera crítica, ubicando a miles de trabajadores de la educación por debajo de los niveles mínimos necesarios para no ser pobres.
Durante 2024 se registró una recuperación parcial, impulsada por nuevas protestas y medidas de fuerza, entre ellas el acampe docente realizado junto a efectivos policiales. En ese contexto, el salario volvió a cubrir cerca del 50% de la CBT y se aproximó nuevamente al nivel real de 2020, aunque sin superarlo.
No obstante, el informe advierte que en 2025 volvió a producirse un retroceso. Actualmente, el salario docente ronda el 48% de la canasta básica y se ubica otra vez por debajo del poder adquisitivo de hace cinco años.
Castro concluye que las mejoras salariales no fueron consecuencia de políticas estructurales sino del resultado directo de la presión gremial, mientras que las etapas de mayor deterioro estuvieron asociadas a las políticas de ajuste nacional y a la falta de una recomposición sostenida por parte del gobierno provincial.
“El resultado es una docencia cada vez más lejos de cubrir el costo de vida y con ingresos que ya no garantizan condiciones dignas”, advierte el informe, que vuelve a poner en el centro del debate el financiamiento educativo y la urgencia de una política salarial que acompañe la inflación real.
Fuente: Misiones Cuatro


