El informe publicado por el INDEC quebró la tendencia
descendente que se venía registrando en la medición oficial. En el primer
semestre de 2025, la pobreza había alcanzado al 31,6% de la población, para
luego descender al 28,2% en la segunda mitad de ese año. Sin embargo, en los
primeros seis meses de 2026 el indicador volvió a incrementarse hasta llegar al
32,3%. La indigencia mostró una trayectoria similar: tras pasar del 6,9% al
6,3% a fines de 2025, repuntó hasta el 7,5% en la primera mitad de este año.
En lo
respectivo a la medición por hogares, el 24,4% quedó ubicado por debajo de la
línea de pobreza, mientras que el 5,6% no logró cubrir la Canasta Básica
Alimentaria (CBA) y cayó en situación de indigencia.
Centrando el
foco en los 31 aglomerados urbanos que contempla el relevamiento oficial del
organismo, la cifra totaliza 2.498.000 hogares pobres, en los cuales habitan
9.729.000 personas. Dentro de este universo, se contabilizaron 575.000 hogares
y 2.249.000 personas en condición de indigencia.
Las causas del
incremento y la brecha de ingresos
De acuerdo con las explicaciones brindadas por el
propio INDEC, la suba en los índices respondió directamente a la evolución
desfavorable de los ingresos familiares en comparación con el ritmo de aumento
de las canastas de medición.
Durante el período analizado, el ingreso per cápita
familiar promedio registró un alza del 11,5%. No obstante, la Canasta Básica
Alimentaria (CBA) subió un 21,4% y la Canasta Básica Total (CBT) se incrementó
un 19,6%. La brecha entre el crecimiento de los salarios y el costo de vida
derivó en el deterioro de ambos indicadores socioeconómicos.
A su vez, este desfasaje se reflejó en la denominada brecha
de pobreza —indicador que mide la distancia entre los ingresos de los
hogares vulnerables y el monto requerido para superar dicha línea—, la cual se
posicionó en el 35,9%.
La infancia, el sector
más golpeado
El desagregado por franjas etarias confirmó que los
menores de edad continúan siendo la población con mayor incidencia del
fenómeno. La pobreza entre los niños de hasta 14 años trepó al 44,5%, superando
el 41,3% registrado en el segundo semestre de 2025.
Al ampliar el abarcamiento analítico hasta los 17
años, se observa que el 45,2% de los niños y adolescentes se encuentra en
situación de pobreza. La franja de mayor gravedad corresponde a los chicos de
entre 6 y 11 años, con un pico del 47,7%, seguidos por los adolescentes de 12 a
17 años (45,8%) y los niños de hasta 5 años (40,4%).
Para los demás rangos de edad, la medición arrojó los
siguientes números:
·
De 15 a 29 años: 36,9%.
·
De 30 a 64 años: 28,8%.
·
Mayores de 65 años: 14,8% (si bien
representa la menor incidencia, registró un fuerte aumento respecto a períodos
anteriores).
La respuesta del
Ministerio de Economía
Tras la difusión oficial del reporte, el ministro de
Economía, Luis Caputo, analizó los datos enfatizando la evolución respecto al
punto de partida de la gestión. “Si bien las tasas de pobreza y de indigencia
se incrementaron 4,1 puntos y 1,2 puntos en relación al semestre previo, ambas tasas
registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024”, argumentó
el funcionario.
En esa línea, Caputo remarcó que, en la comparación
interanual de dos años, la pobreza descendió del 52,9% (nivel registrado en el
primer semestre de 2024) al 32,3% actual, mientras que la indigencia retrocedió
del 18,1% al 7,5%.<



