La reciente reglamentación de un punto clave de la reforma laboral volvió a poner en agenda el debate sobre la formalización del empleo en Argentina. A través del Decreto 315, el Gobierno nacional estableció un régimen de incentivo para la contratación de trabajadores, pero su implementación genera incertidumbre entre profesionales y empresarios por la falta de precisiones operativas.
El contador Alejandro Haene dialogó con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7 y analizó el alcance de la medida y señaló que, si bien representa un alivio en términos de costos, todavía presenta zonas grises que dificultan su aplicación inmediata. “Es un aliciente que baja sensiblemente la carga en aportes y contribuciones, la reduce en 11 puntos, pero hay cuestiones que no están claras”, explicó.
Uno de los principales obstáculos radica en la ausencia de definiciones técnicas necesarias para dar de alta a nuevos trabajadores bajo este esquema. “Hoy no podés hacerlo porque falta que ARCA determine el código correspondiente para registrar al personal. Entonces, si un empleador quiere contratar con este beneficio, tiene que esperar”, advirtió.
La medida, que rige desde el 1 de mayo y tendrá vigencia hasta el 30 de abril de 2027, busca incentivar la registración laboral en un contexto complejo. Sin embargo, Haene cuestionó la limitación temporal del régimen. “No entiendo por qué lo hacen por un año. En la vida de una empresa eso es muy poco. Tendría que ser más abierto y sostenido en el tiempo”, planteó.
Además, el decreto establece condiciones específicas para acceder al beneficio que, según el especialista, resultan restrictivas. Entre ellas, que el trabajador no haya estado registrado antes del 10 de diciembre de 2025 o que no haya tenido vínculo previo con el empleador en los últimos 12 meses. “Son cosas que no me cierran. ¿Por qué limitar así en un momento donde hace falta generar empleo?”, cuestionó.
Haene también puso el foco en la incertidumbre jurídica que genera el régimen, especialmente en casos de despido. “¿Qué pasa si dentro de un año se desvincula al trabajador? ¿Me van a reclamar lo que no pagué? Son dudas que tienen que ser aclaradas para evitar problemas mayores”, señaló.
En paralelo, describió un escenario económico adverso que condiciona cualquier decisión de contratación. “La cadena de pagos está semirota, cuesta cobrar y eso retrasa todo. Hoy muchas empresas están al límite, algunas incluso cerca del embargo”, afirmó.
En ese contexto, las expectativas de generación de empleo no son alentadoras. “En general no hay intenciones de contratar. Las altas que se dan son más que nada para reemplazar bajas, no para expandir planteles”, explicó.
El peso de los costos laborales sigue siendo un factor determinante. “No solo cuesta pagar sueldos, también las cargas sociales. El famoso formulario 931 es muy difícil de afrontar hoy”, sostuvo.
A pesar de las críticas, el contador destacó la necesidad de avanzar hacia un esquema más flexible y accesible. “Habría que hacerlo más amigable, más abierto, sin tantas restricciones. Lo que necesitamos es más gente trabajando en blanco”, remarcó.




