Los números ya no admiten lectura optimista. Marzo de 2026 quedará registrado como el mes en que las encuestas dejaron de ser una incomodidad para el gobierno de Javier Milei y se convirtieron en una señal de alarma sostenida.
Distintas consultoras, con metodologías diversas y universos de muestreo diferentes, llegaron a la misma conclusión, la imagen presidencial está en caída libre, el pesimismo económico creció de manera pronunciada y las expectativas de mejora futura se derrumban a un ritmo que debería preocupar incluso al "Triángulo de Hierro", si es que algo así aún existe en la Casa Rosada.
La magnitud del deterioro queda clara cuando se comparan los datos de febrero con los de marzo. La percepción de los argentinos sobre la figura del presidente Milei continúa registrando descensos marcados de un mes a otro, al punto tal de cosechar una caída de siete puntos de febrero a marzo de 2026.
Según la consultora Zentrix, que encuestó a 1.198 personas entre el 10 y el 19 de marzo, la imagen positiva del presidente cayó siete puntos del segundo al tercer mes del año, pasando de un 47% a un 40,3%, mientras que la imagen negativa subió de 46% a 51%, cinco puntos más que el mes anterior.
La aprobación de la gestión también acompañó la caída. La aprobación del Gobierno cayó al 38,5%, mientras que la desaprobación trepó al 53%, revirtiendo los números positivos que se habían registrado en febrero, cuando la aprobación era de 45% y el rechazo de 44%.
La encuestadora AtlasIntel, contratada por Bloomberg News para su sondeo regional LatAm Pulse, fue incluso más contundente. Para su estudio la aprobación de Milei cayó a 36,4%, una baja de cinco puntos respecto a febrero, mientras que la desaprobación subió 6 puntos porcentuales a casi 62%.
Con ese número, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, superó por poco a Milei por primera vez en marzo en imagen positiva, con un 38% contra 37%. Que el jefe de Estado pierda terreno frente al principal referente peronista bonaerense, a quien meses atrás aventajaba con comodidad, completa el cuadro de un deterioro que ya no tiene explicación coyuntural.
El récord negativo
La caída de Milei no pasó desapercibida fuera de fronteras. Javier Milei registró en marzo de 2026 la mayor caída de imagen positiva entre los 18 presidentes latinoamericanos medidos por la consultora CB Global Data. El Mandatario argentino descendió 4,5 puntos porcentuales respecto a febrero, cuando se ubicaba en 46,8%. Con el 42,3% actual, el mandatario argentino ocupa el puesto 11° en el ranking regional, dentro del grupo de líderes calificados como "regulares".
La encuesta, realizada entre el 10 y el 15 de marzo sobre 2.592 casos en Argentina con un margen de error de 1,9%, reveló que el 55,6% de los consultados tiene una imagen negativa del jefe de Estado argentino. Liderar el ranking de las caídas más pronunciadas en toda América Latina es un distinción que ningún gobierno quiere sumar a su currículum.
La raíz del problema
Si hay un dato que concentra la esencia del deterioro, es la percepción económica. Un 59,7% consideró en marzo que la situación económica del país es "negativa", un empeoramiento de casi 13 puntos respecto de febrero, cuando era del 47%. Trece puntos de caída en la percepción económica en un solo mes no es una oscilación: es una ruptura.
La consultora Hugo Haime & Asociados profundizó aún más en el estado de ánimo social. Al ser consultados respecto de la situación actual del país y las expectativas de mejora, el 47% de los encuestados consideró que de aquí a un año la situación va a ser peor, mientras que un 35% mantiene la esperanza de que mejore.
Hugo Haime, director de la consultora, no dejó lugar a interpretaciones alternativas sobre las causas, al afirmar en notas periodísticas que la caída del optimismo "responde básicamente a la economía. La inflación que persiste y los bajos salarios que no permiten llegar a fin de mes y generan tanto cambio de hábitos de compra como endeudamiento".
Los datos sobre el bolsillo cotidiano son ilustrativos. El 83,9% de los consultados afirmó que su salario no logra superar la inflación. Y en la encuesta de Haime, solo un 27% de los encuestados dijo que los ingresos familiares le alcanzan para llegar a fin de mes, mientras que un 50% aseguró que debió dejar de comprar cosas que necesitaba y un 37% indicó estar endeudado.
En ese contexto, las expectativas sobre el acuerdo comercial con la administración Trump —uno de los estandartes de la política exterior libertaria— también sufrieron un derrumbe. En marzo, solo el 41% de los argentinos apoyó el acuerdo, frente a casi el 60% de los encuestados en una encuesta de enero de 2025 que veían el pacto como "una buena idea".
Por si parte, la consultora Trespuntozero encontró un rechazo que trepó al 59,8%, una suba de 6,7 puntos respecto a encuestas previas. Y al momento de identificar qué tan probables consideran determinadas situaciones, el 58,1% de los encuestados dijo que cree posible que se produzca un estallido social, mientras que el 55% sostuvo que puede producirse una corrida cambiaria y el 52% percibió riesgo de hiperinflación. Son números que no se pueden despachar con un tuit presidencial.
Los detonantes del derrumbe
Los especialistas en opinión pública identifican una combinación explosiva de factores. Según Federico Aurelio, de Aresco, la imagen de Milei y la evaluación favorable de la gestión del Gobierno cayeron seis puntos desde finales de febrero y durante el último mes, cuando Adorni quedó jaqueado por las polémicas de sus viajes o sus propiedades y surgieron más novedades del caso $LIBRA, que involucra al Presidente y su hermana, Karina Milei.
Sin embargo, los analistas son consistentes en señalar que el componente económico supera en impacto al escándalo político. "A Milei lo afecta la economía, principalmente, porque el 46,6% dice que la pérdida del poder adquisitivo o la situación económica es el principal problema de los argentinos. En la medida que la economía no se recupere, las denuncias de corrupción son agravantes. Es un puñal al relato anti-casta", sintetizó el encuestador Cristian Buttié, de CB Global Data.
La frase es certera: "un puñal al relato anti-casta". Porque el activo más potente que Milei construyó desde su irrupción política no fue un plan económico ni una coalición parlamentaria, sino una narrativa moral. El Presidente que viene a combatir a la corporación corrupta, que expone los "curros" del sistema, que se enorgullece de diferenciarse de la "casta".
Cuando ese mismo relato choca contra investigaciones judiciales que involucran a su jefe de Gabinete, su hermana, su círculo más cercano, y contra créditos millonarios del Banco Nación para legisladores que militan por el achicamiento del Estado, la narrativa no se debilita, se astilla.
Aunque no fueron los únicos escándalos, en los últimos meses el caso de los presuntos sobornos y sobreprecios en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y los viajes del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con su esposa en el avión presidencial y en un vuelo privado, golpearon a Milei y su círculo más cercano.
A eso se suma el expediente $LIBRA, que comenzó después de que Milei publicó un mensaje en X en el que promocionaba una criptomoneda recién creada y que derivó en pérdidas de unos 250 millones de dólares para inversores que confiaron en la promoción presidencial. La causa judicial avanza con nuevas revelaciones que el Gobierno intenta eclipsar, con cada vez menos éxito.




