En el inicio del ciclo lectivo, cuando la comunidad educativa se preparaba para reencontrarse y renovar expectativas, un hecho conmocionó a Posadas en la tarde del lunes. Un adolescente de 17 años se autolesionó con un arma de fuego dentro de las instalaciones de la Epet 1 -más conocida como la Industrial- generando una situación de enorme impacto para estudiantes, docentes y familias.
En el último parte médico que se dio a conocer ayer se informó que el estudiante requirió intervención quirúrgica y actualmente permanece internado en sala general bajo seguimiento multidisciplinario, aunque su pronóstico es reservado.
Más allá de las circunstancias que rodean el caso, se trata de una situación que debe ser tratada con respeto, prudencia y sensibilidad, priorizando siempre el bienestar del estudiante y de toda la comunidad afectada. Se trata de un hecho que vuelve a poner en primer plano la realidad del suicidio y los problemas de salud mental, temas que no deberían ser minimizados.
Testimonio real de este drama son los números alarmantes del 2025 que reflejó Natalia Falcone, referente de la Comisión de Abordaje Integral del Suicidio (Cais): la Línea de Atención en Crisis registró más de 500 llamados, sumados a los más de 1.500 contactos en las líneas de emergencia dependientes del 911. Es es el espejo de la creciente demanda de apoyo en situaciones críticas relacionadas con el suicidio en Misiones.
Actuación rápida
De acuerdo a la información oficial el adolescente se habría provocado el impacto con un arma de fuego calibre .22 -las primeras versiones referían a una de aire comprimido-. Inmediatamente fue trasladado de urgencia al Hospital Ramón Madariaga.
Desde las primeras horas después de haber sucedido el hecho, en la escuela ya empezaron a trabajar los equipos interdisciplinarios del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología a través de la Dirección de Políticas Estudiantiles y el Consejo General de Educación a través de Gabinete Psicopedagógico Interdisciplinario, brindando contención a docentes, estudiantes y personal de la institución.
En ese marco, se activó el protocolo del Ministerio de Educación vigente para estos casos y desde la Coordinación de la Cais se articuló el acompañamiento a los demás estudiantes que fueron testigos directos de lo sucedido (al menos seis) y sus familias. En tanto, la supervisión de la institución ya realizó todas las actuaciones administrativas correspondientes.
Es así que ayer por la mañana se llevaron adelante encuentros y espacios de contención psicológica en la escuela a cargo del Cais. En ese marco, Emilia Lunge, responsable de Políticas Estudiantiles del Ministerio de Educación provincial, detalló: “Tenemos varios frentes de actuación, serán diez días de trabajo intenso y después todo el año. Estamos trabajando de manera articulada con el Cais, con Salud Pública, con el Gabinete Interdisciplinario Pedagógico, estamos haciendo varios talleres”.
Agregó que de forma inmediata se contactó a las familias de al menos seis estudiantes que fueron testigos directos del episodio, brindando atención a padres y docentes sobre cómo hablar con sus hijos para procesar el shock. “Lo que se hizo de manera inmediata es llamar a las familias de los estudiantes que fueron testigos directos de lo sucedido. Se está haciendo atención a padres o docentes que tengan dudas sobre cómo hablar con sus hijos”, detalló en diálogo con El Territorio.
Por su parte, la licenciada Natalia Falcone, referente del Cais, resaltó: “Lo importante de resaltar acá es que ante este suceso tan shockeante se activaron todos los circuitos de contención y de apoyo escolar. Estamos brindando atención y escucha a estudiantes, docentes y padres. La idea es disminuir que otra persona pueda sentirse mal, llevar tranquilidad”.
Falcone subrayó que esta situación genera incertidumbre y miedo, por lo que el equipo de salud mental ya acompaña a la familia del joven y al estudiante hospitalizado. Lo que también se priorizó durante la jornada de ayer fue generar espacios de atención psicológica en el colegio para mitigar impactos en los testigos directos del acto.
La investigación policial continúa para esclarecer las circunstancias del disparo, ocurrido cerca de las 15.30, mientras la comunidad educativa se vuelca en apoyo al herido y su familia en estas horas delicadas y claves.
Creencias entorno al drama
El drama del suicidio -o del intento- es multifactorial, no se le puede atribuir a una sola razón. Lamentablemente son numerosas las creencias o mitos en torno él. La guía de prevención para referentes barriales elaborada por el Cais, describe algunos.
Por ejemplo la afirmación de que no se puede prevenir el suicidio. “El mito de que el suicidio ocurre por impulso es incorrecto. Aunque algunas personas pueden sentir una urgencia en momentos de angustia, el suicidio generalmente es el resultado de un proceso largo, con señales de advertencia previas. Si se detectan las señales a tiempo, se puede intervenir y ofrecer apoyo, por tanto, sí puede prevenirse”, argumentan.
Otro mito es que no quieren suicidarse, sólo llamar la atención y por ello no prestarles atención. A lo que la guía responde que “el llamado de atención es un pedido de ayuda de una persona que sufre. Puede ser la única forma que esa persona encuentra en ese momento de comunicar lo que le acontece”.
El abordaje de la problemática del suicidio no le atañe sólo a los profesionales de salud mental, al ser un fenómeno tan complejo una respuesta contundente sería de la sociedad en su conjunto.
Misiones tiene una guía de prevención del suicidio para referentes comunitarios que fue elaborada en el marco de la Comisión para el Abordaje Integral del Suicidio (Cais).
“Los indicadores de riesgo suicida son señales que, de manera individual o combinada, aumentan la probabilidad de que una persona pueda intentar o cometer el acto suicida. Estos indicadores pueden variar en cada persona, pero conocerlos ayuda a identificar situaciones de riesgo e intervenir a tiempo”, advierten.
Menciona como indicadores generales a: cambios en los estados de ánimo/ desregulaciones emocionales, problemas para dormir y/o alimentarse, ausencia de interés en actividades que antes sí le generaba, intentos previos o de personas cercanas, problemas académicos o laborales, cambios abruptos/situaciones emocionalmente significativas, enfermedad que comprometa su calidad de vida, desempleo/problemas laborales, marginación social/discriminación, rupturas o quiebres afectivos, consumo abusivo de sustancias, dificultades de comunicación, autolesiones, tristeza aguda y otros.
En la familia los factores pueden ser: problemas familiares, estilos parentales rígidos y autoritarios, pérdida de un miembro de la familia, así como falta de apoyo y contención.
En las instituciones, por su parte puede ser factores: el exceso de competitividad, individualismo, abruptos cambios, escaso apoyo social y el bullying.




