De acuerdo a lo expresado por el mandatario, mientras la inflación siga siendo elevada, una liberalización plena del tipo de cambio podría generar distorsiones y volatilidad excesiva. Por ese motivo, el esquema de bandas —que fija un rango dentro del cual puede moverse el dólar— continuará vigente hasta que el proceso de desinflación esté lo suficientemente avanzado.
Milei remarcó que la estrategia económica se apoya en tres pilares: equilibrio fiscal, emisión monetaria cero y saneamiento del balance del Banco Central. En ese marco, afirmó que la flotación libre del dólar será la consecuencia natural de un programa exitoso y no una medida aislada. “Cuando la inflación sea un problema del pasado, el tipo de cambio va a poder flotar sin ningún tipo de intervención”, señaló.
El Presidente también vinculó esta definición con los compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional, al sostener que el levantamiento de las restricciones cambiarias debe darse de forma ordenada y sostenible, evitando shocks que puedan poner en riesgo la estabilidad lograda.
En el Gobierno insisten en que el objetivo final es un mercado cambiario unificado y sin controles, pero subrayan que el proceso será gradual y estará atado a los resultados macroeconómicos, en particular a la desaceleración de los precios y a la consolidación de las cuentas públicas.




