En un contexto económico marcado por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo, el precio de la carne vacuna registró un incremento de entre el 20% y el 30% en lo que va del año, según explicó el empresario del sector, Abel Motte, en diálogo con el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7.
“Está más o menos en un 25% en lo que va del año, entre el 20 y el 30, según la calidad de los animales y el peso”, detalló el referente, al tiempo que aclaró que la variación responde tanto al valor del ganado en pie como al precio final en el mostrador.
En provincias como Misiones, la situación se complejiza aún más debido a la escasa producción local. “La oferta ganadera que tiene la provincia Misiones todavía es muy baja. No hay una oferta que pueda cubrir la demanda”, sostuvo Motte. En ese sentido, explicó que el abastecimiento depende principalmente de otras jurisdicciones: “Hay que satisfacer la demanda con mercado de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba”.
Menos consumo y cambio de hábitos
El impacto de los aumentos se refleja directamente en el consumo. “Ha bajado muchísimo el consumo”, afirmó el empresario, quien vinculó la caída con la pérdida del poder adquisitivo de la población. “Hoy consumir un asado para una familia tipo es mucho dinero”, remarcó.
El encarecimiento no solo afecta a la carne vacuna, sino también a los costos asociados. “Hace pocos años una bolsa de carbón valía 1.000 pesos, hoy está entre cuatro y seis mil”, ejemplificó.
Ante este escenario, los consumidores comenzaron a modificar sus hábitos alimenticios. “Se volcó mucho a lo que es porcino y avícola, porque los precios se mantienen mucho más estables y accesibles”, explicó. Incluso, comparó: “Un carré de cerdo cuesta dos veces y media menos que una chuleta de ternera”.
Este cambio también impacta en las carnicerías, que adaptan su oferta: “Antes vendíamos 20 animales de cerdo y hoy vendemos 50 o 60”, indicó.
Para Motte, una de las principales causas del aumento de precios es la falta de crecimiento del stock ganadero en Argentina. “No llegamos a las 50 millones de cabezas, cuando tendríamos que estar en 90”, advirtió.
El empresario explicó que, históricamente, la agricultura resultó más rentable que la ganadería, lo que llevó a una reducción en la producción de hacienda. “Los grandes campos dejaron de producir ganado para dedicarse a la soja, que era mucho más rentable”, señaló.
A esto se suma la apertura de nuevos mercados internacionales, que incrementan la demanda. “El ingreso al mercado de Estados Unidos genera una mayor demanda en los mercados argentinos, y eso provoca aumentos de precios”, explicó.
Además, indicó que existe un incentivo a producir animales más pesados para exportación, lo que reduce la disponibilidad de carne para el consumo interno. “Lo que antes iba liviano al mercado interno, ahora no está”, afirmó.
Un cambio de paradigma
Consultado sobre si la carne vacuna se está convirtiendo en un producto de lujo, Motte fue contundente: “Hoy el paradigma ha cambiado. El problema es la falta de stock y la realidad mundial: la carne no podía estar al precio que estaba antes”.
En ese sentido, consideró que Argentina comienza a alinearse con los valores internacionales. “En cualquier parte del mundo va a encontrar una simetría de precios”, concluyó.
Fuente: El Territorio



