La crisis del sector yerbatero sumó un nuevo capítulo este fin de semana en la localidad de Aristóbulo del Valle, donde productores mantuvieron un encuentro para analizar la delicada situación que atraviesan. Sin embargo, lejos de traer certezas, la reunión dejó más interrogantes que respuestas.
En diálogo el programa Acá te lo Contamos por Radioactiva 100.7, el productor de San Vicente, Ángel Ozeñuk, fue crítico respecto al encuentro. “La verdad que fue una reunión más. No fue lo que nosotros esperábamos. Una asamblea tendría que tener objetivos claros hacia dónde vamos a ir”, expresó.
Desde que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) perdió la facultad de fijar precios, el mercado se rige por la oferta y la demanda. Para los productores, esta situación profundizó el desequilibrio frente a las grandes industrias.
“Eso no quiere decir que el instituto no pueda trabajar en un precio de referencia. El productor por lo menos tiene que recuperar los costos y tener un margen del 10 o 20%, porque de lo contrario no va a quedar más nadie en la chacra”, advirtió.
Actualmente, según detalló, la hoja verde se está pagando entre 170 y 200 pesos por kilo, muy lejos de los 390 o 400 pesos que consideran necesarios para sostener la actividad. “¿Cuál es el motivo que hoy nos paguen 180 pesos puestos en secadero cuando hasta abril de 2024 cobrábamos 390 o 400?”, cuestionó.
Competencia entre marcas y presión sobre el productor
Ozeñuk también apuntó contra la competencia entre grandes marcas, que —según afirmó— terminan trasladando la presión hacia el eslabón más débil de la cadena. “Eso no lo están pagando las grandes empresas, lo está pagando el productor. Están jugando con la necesidad del productor”, sostuvo. Además, denunció que existe presión sobre secaderos y cooperativas para asegurar volúmenes de materia prima, lo que debilita aún más la posición del pequeño productor. En ese contexto, pidió mayor intervención del Gobierno provincial y nacional: “Hay dos actores que tienen que encontrar una salida para el producto madre de nuestra provincia”.
De cara a la próxima zafra gruesa, el panorama tampoco es alentador. El productor estimó que el rendimiento podría caer entre un 20 y un 30% debido a la falta de brotación y al abandono de yerbales. A eso se suma otro problema: la falta de mano de obra. “No va a haber suficiente tarefero para levantar la cosecha en tiempo y forma, porque muchos se fueron a Brasil”, señaló.
En la reunión se planteó la posibilidad de un nuevo cese de cosecha. Sin embargo, Oseñuk fue claro: no acompañará una medida si no existe unidad total en la provincia. “No voy a acompañar un paro provincial si no se unen todos los municipios. Ya nos pasó que algunos levantaron antes y desarticularon todo”, recordó.
Para el productor, el momento clave será entre mediados y fines de abril. “Si hasta ahí no hay una mejora y no se fija un precio de referencia de 390 o 400 pesos, ahí sí la gente se va a unir y puede haber un paro provincial fuerte”, anticipó. Mientras tanto, llamó a sus colegas a no vender por debajo de los costos: “El productor tiene que aprender a decir ‘si no me pagan de contado y lo que corresponde, no vendo’”.
Fuente: El Territorio



