Mientras miles de misioneros continúan cruzando la frontera para ir a las playas de Brasil, otros contingentes tienen el mismo país de destino, pero con otro objetivo muy distintos, el de aprovechar la época de cosecha para hacer changas. De esta manera, el éxodo de trabajadores misioneros hacia el sur de Brasil, está impulsado por la falta de empleo, empujados por la crisis económica en el país y con el anhelo de aprovechar la temporada para hacer algunas diferencias y traer dinero a su familia.
En este 2026, vuelve a repetirse una historia conocida en Misiones, que comenzó a visibilizarse más desde hace dos años, como lo viene registrando El Territorio. Efectivamente, el trabajo estacional es histórico, pero el éxodo masivo actual potenciado por las redes, comenzó a ganar visibilidad mediática y magnitud crítica entre 2024 y 2025 o, como ocurre en la actualidad.
Miles de misioneros, especialmente jóvenes, se dirigen mayormente y de manera frecuente al estado de Río Grande do Sul para participar en las cosechas de uvas, manzanas, entre otros productos.
Muchos empleadores ofrecen alojamiento y comida, permitiendo que el trabajador ahorre el salario íntegro, pagados en reales, para traerlo a Misiones. Se estiman que por estas cosechas cobran unos 100 reales por día, unos 28 mil pesos por jornada, es decir unos 700 mil pesos por mes, dependiendo en algunos casos de la producción.
Los destinos
Caxias do Sul, es uno de los destinos más mencionados para la cosecha de manzana. El cruce se realiza frecuentemente por balsa desde San Javier hacia Porto Xavier. La distancia a destino es de aproximadamente 380 a 400 kilómetros por tierra. Otros trabajos más cercanos, para hacer ladrillos o carbón, se encuentran a unos 80 kilómetros de la frontera.
Desde distintas localidades
Si bien proliferaron desde San Javier en los últimos días fotos, imágenes y hasta videos, San Antonio, es otro de los puntos desde donde cruzan con igual fin a Brasil. El intendente de ese municipio, Fausto Rojas se había referido ya el año pasado de la alta dependencia laboral de la localidad con Brasil, indicando que unos 2.000 habitantes cruzan de manera frecuente para trabajar debido a la falta de empleo en la localidad.
Ello sumado a Bernardo de Irigoyen, donde hay una convivencia más natural siendo frontera seca y resulta casi natural trabajar de un lado u otro de la frontera. A su vez, también se reportaron salidas desde Apóstoles, Aristóbulo del Valle, San Javier, Alba Posse, Leandro N. Alem, Oberá y Olegario V. Andrade.
Perfiles de los trabajadores
De los datos obtenidos por El Territorio, quienes cruzan a Brasil a realizar changas son en su mayoría jóvenes de entre 18 a 25 años, aunque también familias yendo con igual propósito. De condición mayoritaria muy humilde, quienes cargados en algunos casos de colchoneta y hasta ventiladores van en busca de aprovechar la temporada de cosecha para conseguir algunos ingresos. Lo que aclaran sobre este éxodo es que es temporal, dura entre enero a marzo, al menos para la cosecha de uva o manzana.
Otras tareas
También hay empleadores que seleccionan previamente para contar con manos de obra más duradera. Es lo que sucedió a principio de diciembre 2024, cuando en San Javier llegó una delegación de la industria metalúrgica Fundimisa, para reclutar operarios. Se trata de una de las industrias más importantes de Santo Ángelo, ubicado a unos 120 kilómetros luego de cruzar a Porto Xavier. La delegación que llegó a San Javier se mostró muy sorprendidos por la alta convocatoria entonces, para sumar operarios misioneros de distintos municipios que ya engrosan la planta industrial que posee en total, más de mil operarios.
Igual experiencia se desarrolló en Garupa. En forma previa, siendo diputado provincial -hasta el año pasado- Rolando Roa se había trasladado hasta las instalaciones de la Empresa Fundimisa, “que otorgó trabajo a jóvenes Misioneros, generando oportunidades laborales y de aprendizaje en el rubro que desarrollan”, puntualizó.
Las exigencias
Además de los exámenes correspondientes, los interesados deben contar con el CPF, que es el registro de personas físicas; donde se otorga un número de identificación fiscal que utiliza Brasil para registrar a las personas para trabajar o comercializar en Brasil.
También experiencias negativas
Algunos no tuvieron la mejor experiencia, como el destino São Marcos, donde se reportaron operativos de rescate por condiciones de explotación. Del mismo modo, se denunciaron en redes sociales, casos de estafas, como aquellos que cobran por trámites de empleos inexistentes en la cosecha, afectando a mujeres de Leandro N Alem y Oberá. Del mismo modo, en estos años, algunos trabajadores golondrinas sufrieron hacinamiento y falta de agua corriente en fincas brasileñas, lo que también derivó en intervenciones de las autoridades de Misiones para rescatar a esas víctimas.
Con información de El Territorio




