Donald Trump ha reconocido esta noche la derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, pero no ha tardado en ofrecer su propia interpretación de lo ocurrido. El presidente estadounidense considera que el resultado habría sido muy diferente si él hubiera sido uno de los candidatos.
"Si hubiera estado en la papeleta, habríamos arrasado", aseguró Trump en una publicación en su red social, Truth Social, después de conocerse los primeros resultados de unos comicios que apuntan a una victoria demócrata en el Congreso.
La explicación del mandatario resulta especialmente llamativa porque, durante toda la campaña electoral, había pedido a los estadounidenses que acudieran a votar como si su propio nombre figurara en las papeletas. Trump convirtió así las elecciones legislativas en una especie de plebiscito sobre su gestión, aunque ahora ha puesto el acento en su ausencia como candidato.

Dispuesto a trabajar con los demócratas
Pese al revés electoral, el presidente también ha enviado un mensaje de disposición al diálogo con sus adversarios políticos.
En una entrevista concedida a The New York Times, Trump ha asegurado que acepta los resultados electorales y que está dispuesto a "trabajar" con los demócratas ante la perspectiva de una nueva mayoría en el Congreso.
Sus declaraciones llegan en una noche en la que el Partido Demócrata ha conseguido importantes victorias y las proyecciones apuntan a un cambio de mayoría en la Cámara de Representantes, hasta ahora controlada por los republicanos.
El control del Senado, por su parte, continúa pendiente de los resultados definitivos de varios estados decisivos.
La pérdida de una o ambas cámaras supondría un cambio importante para la segunda mitad del mandato de Trump. Hasta ahora, el presidente había contado con mayorías republicanas en el Congreso para impulsar buena parte de su agenda política.
Con una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, el Ejecutivo tendría que afrontar mayores dificultades para sacar adelante sus iniciativas legislativas y negociar con la oposición cuestiones fundamentales, como los presupuestos.
De momento, Trump combina dos mensajes: acepta el resultado y ofrece colaboración a los demócratas, pero sostiene que su presencia en las papeletas habría cambiado por completo la noche electoral.
Los demócratas se colocan al borde de ganar el control de ambas cámaras del Congreso
Los demócratas se colocaron el martes al borde de conseguir el control de ambas cámaras del Congreso, arrebatándoles cuatro escaños del Senado a los republicanos y firmando victorias clave en la Cámara de Representantes.
Los votantes, hartos de los altos precios y de la guerra contra Irán, salieron a votar en lo que se convirtió en un referéndum sobre el segundo mandato del presidente Donald Trump.
En un sorprendente par de victorias demócratas en dos de los estados más conservadores, James Talarico se impuso a Ken Paxton en Texas y la demócrata Annie Andrews derrotó a la republicana Darline Graham en Carolina del Sur, poniendo en peligro el control republicano del Senado federal.
En Ohio, el demócrata Sherrod Brown derrotó al senador republicano Jon Husted, marcando otra derrota en un estado de tendencia republicana.
Los resultados históricos representaron un extraordinario reproche hacia Trump, quien había expresado todo su apoyo a muchos de los candidatos derrotados.
Trump respaldó al atribulado fiscal general de Texas Ken Paxton, en lugar del senador en funciones John Cornyn en las primarias republicanas. Cornyn y los republicanos de todo el país habían advertido que Paxton tendría problemas en los comicios generales, costándole al partido decenas de millones de dólares y posiblemente el control del Congreso.
En Carolina del Sur, Trump respaldó a Graham a pesar de las dudas al interior del partido de que no tenía experiencia ni conocimiento suficiente para quedarse con el escaño de su difunto hermano, Lindsey Graham.
Trump también visitó varias veces Ohio para hacer campaña por Husted.
Los demócratas ya habían arrebatado una banca en Carolina del Norte y se aferraron a escaños competitivos en Nueva Hampshire y Georgia.
El senador demócrata Jon Ossoff ganó la reelección en Georgia, derrotando al representante Mike Collins y negándole a los republicanos un escaño que alguna vez vieron como una posibilidad. El representante Chris Pappas también es impuso en Nueva Hampshire, después de vencer al exsenador John Sununu en una contienda para reemplazar a la senadora demócrata saliente Jeanne Shaheen.
En la Cámara de Representantes, los demócratas avanzaban hacia una mayoría después de imponerse a republicanos en seis contiendas clave.
Los representantes republicanos Tom Kean, de Nueva Jersey, y tres republicanos en Pensilvania, Ryan Mackenzie, Scott Perry y Rob Bresnahan, perdieron la reelección y los demócratas ganaron escaños disponibles en Carolina del Norte y Kentucky. Los demócratas necesitan ganar tres bancas más que los republicanos para asumir la mayoría en la Cámara de Representantes.
Las elecciones podrían cambiar drásticamente el panorama en Washington. Los demócratas se mostraron cautelosamente optimistas mientras veían a los republicanos pasar el tramo final de la campaña inyectando decenas de millones de dólares en estados y distritos que Trump ganó con holgura hace apenas dos años. Apuntan a que el descontento por el fracaso de Trump a la hora de frenar la inflación y la percepción de que se ha centrado más en adornar la capital del país que en resolver los problemas del alto costo de la gasolina inclinan la balanza a su favor.
Los republicanos mantenían la esperanza de que su abrumadora ventaja de dinero ayudaría a contener la marea, pero se preparaban para perder el control de la Cámara de Representantes y luchaban por conservar el Senado, un desenlace que parecía improbable a comienzos de este año, dado un mapa que muchos consideraban favorable al partido.
Varios senadores demócratas fueron reelegidos con amplio margen, incluidos Cory Booker, en Nueva Jersey, Ed Markey, en Massachusetts, y John Hickenlooper, en Colorado. En Illinois, la demócrata Juliana Stratton fue elegida para reemplazar al senador demócrata Dick Durbin.
Además, la senadora republicana Ashley Moody ganó una elección especial en Florida para concluir el período de Marco Rubio, quien se convirtió en el secretario de Estado en 2025. La representante de Wyoming Harriet Hageman ganó un escaño en el Senado en reemplazo de la senadora saliente Cynthia Lummis.
En la Cámara de Representantes, la demócrata Jamie Ager venció a la republicana Jennifer Capps Balkcom en Carolina del Norte para darle al partido su primer cambio de bancas en la cámara baja. Se produjo otro en Nueva Jersey, donde la expiloto de helicóptero de la Marina, Rebecca Bennett, derrotó al representante Tom Kean.
El destino del Congreso está en el aire
Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro bancas entre los 100 miembros del Senado para obtener la mayoría. En la Cámara de Representantes, de 435 miembros, solo necesitan tres.
Más de 59 millones de personas ya habían emitido su voto antes del martes, según un análisis de The Associated Press, superando la participación del voto anticipado de 2022.
Trump, cuyo partido ha tenido dificultades para movilizar a los votantes poco frecuentes, ha pedido a los electores que actúen como si él estuviera en la boleta, incluso cuando muchos candidatos republicanos han intentado mantener distancia.
Pero mientras los demócratas acumulaban victorias, Trump no tardó en lavarse las manos por las derrotas de su partido, incluso antes de que cerraran las urnas en la costa oeste. “¡Yo no estaba en la boleta y si lo hubiera estado, habríamos ganado por mucho!”, publicó en redes sociales.
El electorado está frustrado y descontento.
Los votantes llegaron al martes con mal ánimo, profundamente descontentos con el rumbo del país y pesimistas sobre el futuro, de acuerdo con The AP Voter Poll.
La gran mayoría de los estadounidenses se sienten frustrados con la situación actual en el país. Alrededor de tres cuartas partes de los participantes dicen sentirse “enojados” o “insatisfechos” con la trayectoria actual del país. La insatisfacción fue particularmente alta en estados demócratas como California y Massachusetts, pero incluso en entidades de gobierno republicano, una buena parte de los votantes estaban al menos “insatisfechos”.
La economía fue alguna vez uno de los temas más importantes para Trump y clave para su regreso a la Casa Blanca. Pero la encuesta reveló que aproximadamente tres cuartas partes de los encuestados afirman que la economía “no está tan bien” o está “mal”. Alrededor de 8 de cada 10 señalan que la inflación ha causado una dificultad financiera “grave” o “moderada” en sus hogares.




