San Antonio, en el corazón de la tierra colorada, donde la frontera se cruza con un simple saludo y los límites geográficos se difuminan al ritmo de la hermandad, se prepara para vivir una jornada inolvidable.
El municipio se alista -el próximo 13 de noviembre- para celebrar la primera edición de la Fiesta de la Feijoada, un evento inédito que promete sacudir los sentidos y buscar una marca histórica: superar los 500 kilos de este emblemático plato para deleitar a vecinos y visitantes.
La iniciativa nació del trabajo conjunto entre la Municipalidad de San Antonio -a través de la Dirección de Cultura liderada por Darío Villalba- y la promotora de la fiesta.
La propuesta busca enaltecer un plato que es un auténtico símbolo de identidad en esta zona de frontera seca, donde la cultura argentina y la brasileña se abrazan cotidianamente.
Para lograr semejante hazaña culinaria, la organización no ha dejado ningún detalle librado al azar. Se convocó a experimentadas cocineras de la Escuela de Frontera local, expertas en manejar grandes volúmenes gracias a su paso por los comedores escolares, quienes estarán al frente de varias ollas gigantes, similares a aquellas que alimentan a más de 1.500 alumnos en épocas escolares. El resultado promete ser una preparación bien suculenta, cargada de todos los ingredientes tradicionales que exige una auténtica feijoada para salir a la perfección.
Un hito sin antecedentes
Lo que hace aún más especial a este acontecimiento es su carácter pionero. Según destacó Villalba, no existen antecedentes de un evento de esta magnitud ni en Misiones ni en el resto del país, al referirse a esta delicia a base de porotos negros y carnes de cerdo.
San Antonio ya cuenta con citas tradicionales muy queridas en su calendario, como el clásico Festival La Frontera (con más de 40 años de historia cada 25 de mayo) y la Fiesta de la Amistad, el 30 de noviembre. Sin embargo, esta nueva celebración llega para ocupar un lugar único, convirtiéndose en la única fiesta de la región que une cultura, historia y tradición a través de los sabores compartidos.
Fuente: El Territorio




