Inspectores
forestales y guardabosques del Ministerio de Ecología de Misiones manifestaron
su rechazo a la reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia de la Nación
que dejó sin efecto el fallo que impedía aplicar la derogación de la Ley 26.737
de Tierras Rurales. En una carta abierta, señalaron que la discusión tiene
consecuencias concretas sobre las tareas de fiscalización que realizan en el
territorio provincial.
Sucede que
el máximo tribunal, presidido por el juez Horacio Rosatti, revocó el fallo de
la Cámara Federal de La Plata que había declarado inconstitucional el artículo
154 del DNU 70/2023 de Javier Milei, mediante el cual se derogó la Ley de
Tierras Rurales.
La Corte
fundamentó su decisión en la falta de legitimación del Centro de Excombatientes
Islas Malvinas La Plata (Cecim), que fue el organismo que inició la demanda. Si
bien aclaró horas después mediante un comunicado que no se pronunció sobre la
constitucionalidad de fondo de la derogación, el fallo deja, en la práctica,
sin efecto el límite de compra de tierras.
La Ley
26.737, sancionada en 2011, establecía un límite del 15% para la titularidad
extranjera de tierras rurales a nivel nacional, provincial y municipal. También
fijaba un tope del 30% dentro de ese porcentaje para personas de una misma
nacionalidad y limitaba la superficie que podía concentrar un mismo titular
extranjero. Además, prohibía la adquisición de inmuebles que contuvieran o
fueran ribereños de cuerpos de agua de envergadura y permanentes y establecía
restricciones para zonas de seguridad de frontera.
Para los
trabajadores misioneros, la eliminación de esas restricciones excede la
discusión sobre la propiedad de la tierra y se relaciona directamente con las
posibilidades de control en el terreno. “Nuestra posición no surge de un
análisis de escritorio. Surge del trabajo cotidiano de recorrer los montes,
controlar los límites de las áreas protegidas, labrar actas y fiscalizar los
cambios de uso del suelo en todo el territorio provincial”, expresaron en la
carta.
Desde esa
experiencia, plantearon que Misiones presenta características territoriales que
vuelven particularmente relevante el control sobre las adquisiciones de
tierras. Recordaron que la provincia concentra “la única superficie continua de
selva paranaense del país”, comparte más de 1.000 kilómetros de frontera
internacional con Brasil y Paraguay y contiene cuencas, áreas protegidas y
bosques considerados de valor estratégico regional.
En ese
contexto, sostuvieron que la Ley 26.737 “no era una norma de alcance meramente
económico”, sino “una herramienta de ordenamiento territorial que incidía
directamente sobre la biodiversidad, el agua y la seguridad de la franja de
frontera”.
Uno de los
principales puntos señalados en la carta está relacionado con los cursos de
agua. Según explicaron, una parte importante de las tareas de control se
concentra en arroyos, saltos y otros cursos que estructuran corredores
ecológicos de la selva. Por eso, consideran que la eliminación de la
prohibición para adquirir tierras ribereñas de determinados cuerpos de agua
puede ampliar las dificultades de fiscalización y control de acceso a esos
ambientes.
Los
inspectores también remarcaron la particular configuración geográfica de
Misiones. “Con el 90% de sus límites compartidos con Brasil y Paraguay y un
ancho promedio de apenas 90 km de este a oeste, Misiones no tiene margen
territorial que amortigüe un régimen sin topes ni registro efectivo”,
señalaron.
A partir de
esa condición, advirtieron que cada adquisición de tierras lindera a la
frontera sin una instancia previa de evaluación “se convierte en un nuevo punto
ciego para la fiscalización”.
La carta
también pone el foco en las dificultades que puede generar la distancia entre
los organismos de control y los titulares de los inmuebles. Los trabajadores
recordaron que las normas de protección del bosque nativo, incluida la Ley
26.331 y la legislación provincial, continúan vigentes para cualquier
propietario, pero remarcaron que su cumplimiento depende de la posibilidad de
intervenir efectivamente en el territorio.
“Cuando el
titular no reside en el país ni tiene representación en la provincia, notificar
una infracción, sustanciar un sumario o exigir la restauración de un desmonte
se vuelve más lento e incierto, mientras el daño sobre la selva sigue
avanzando”, afirmaron.
La
advertencia se vincula así con una cuestión práctica: quién es el titular de la
tierra, dónde se encuentra y cómo se concreta la intervención estatal cuando se
detecta una infracción. Para los inspectores y guardabosques, los límites que
establecía la normativa derogada constituían también una herramienta preventiva
frente a situaciones que luego deben ser controladas en el terreno.
“La
soberanía sobre el territorio también se ejerce en el monte. Cada hectárea de
selva que cambia de manos sin control previo es una hectárea más difícil de
proteger”, remarcaron.
Finalmente,
los trabajadores rechazaron la decisión y reclamaron a los representantes de
Misiones en el Congreso de la Nación que impulsen la restitución de los límites
a la adquisición de tierras rurales por extranjeros, con especial atención
sobre la franja de frontera y las tierras ribereñas de cuerpos de agua
permanentes.




