Los fiscales federales y los agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) aceleraron el paso en la causa que investiga a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Los investigadores norteamericanos comenzaron a contactar a las empresas que firmaron contratos millonarios con la entidad de la calle Viamonte, con el objetivo de reconstruir un presunto esquema de desvío de fondos y lavado de activos mediante operaciones en el sistema bancario de ese país.
Las pesquisas del Departamento de Justicia (USDoJ) se centran en compañías extranjeras que sellaron negocios con la AFA, pero que recibieron la instrucción de girar el dinero a cuentas bancarias en Estados Unidos pertenecientes a TourProdEnter LLC, una firma radicada en Miami que pertenece al productor teatral Javier Faroni.
La maniobra bajo sospecha involucra contratos de siete y ocho cifras que, en lugar de ingresar a las arcas de la institución en la Argentina, terminaron en el exterior. Entre las firmas apuntadas aparecen gigantes como Adidas, por un monto de 60 millones de dólares, y Warner, por 40 millones de dólares, cuyos acuerdos se ejecutaron en momentos donde regían fuertes restricciones cambiarias en el mercado local.
La justicia norteamericana ya emitió las primeras citaciones para declarar ante un gran jurado en la Corte Federal del distrito sur de Florida. Una de las primeras comparecencias está prevista para fin de mes en el edificio Wilkie D. Ferguson Jr. Courthouse de Miami, donde se exigirá la entrega de todos los registros vinculados a TourProdEnter y las comunicaciones mantenidas con los principales dirigentes del fútbol argentino.
Los fiscales Patrick Gushue, Christopher Ting y Michael Berger buscan determinar si el circuito financiero incluyó el uso de sociedades fantasma para extraer decenas de millones de dólares. Uno de los hombres clave en la mira es Juan Pablo Beacon, quien fuera la mano derecha del tesorero de la AFA, Pablo Toviggino. Los investigadores lo contactaron para descifrar el funcionamiento interno de la toma de decisiones.
El entorno de Beacon refleja la tensión que genera el avance de la causa en el plano internacional. Un allegado que conoce sus últimos movimientos describió la situación del exdirigente: “Quiere garantías para tomar una decisión porque tiene temor de quedar detenido”.
De acuerdo con la hipótesis que manejan en los tribunales estadounidenses, el circuito de los fondos terminaba con el retorno del dinero en efectivo a la Argentina a través de financieras informales de la City porteña. Para avanzar en esta línea, los fiscales también interrogaron al empresario Guillermo Tofoni en una reunión virtual que se extendió por tres horas.
Ante la trascendencia de las medidas judiciales, la conducción de la AFA buscó bajarle el tono a la investigación y emitió un comunicado oficial para negar que las máximas autoridades de la institución estén imputadas de manera directa en esta instancia.
La entidad remarcó en su descargo que la documentación difundida no afecta de forma personal a los directivos: “El documento al que hacen referencia diversas publicaciones no constituye una citación dirigida al Presidente de la AFA, Claudio Tapia, ni al tesorero Toviggino”.
En el mismo comunicado, la institución aclaró el alcance del requerimiento de la corte norteamericana: “La citación emitida por el Tribunal de Distrito de los Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida se encuentra dirigida a un tercero, a quien se le requiere su comparecencia ante un Gran Jurado”.
Por último, la conducción del fútbol argentino cuestionó las versiones sobre el expediente y las calificó como una campaña de desprestigio: “El documento en cuestión no dispone ninguna medida personal respecto del Presidente de la AFA ni de su Tesorero, no ordena su comparecencia, no les impone obligación procesal alguna y tampoco registra diligencia de secuestro o incautación de bienes de su propiedad”.




