La protesta mantiene cortadas las principales vías de acceso a la capital boliviana, con al menos 15 puntos de bloqueo activos en La Paz y sus alrededores. Como consecuencia, se agravó el faltante de alimentos, combustibles, medicamentos e insumos médicos, mientras hospitales reportan problemas para acceder a oxígeno.
Los reclamos son encabezados por la Central Obrera Boliviana (COB), junto a sectores campesinos, indígenas y docentes. Aunque inicialmente pedían una suba del 20% en los salarios, el conflicto derivó en un fuerte cuestionamiento al nuevo gobierno, que puso fin a dos décadas de gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS).
Durante el fin de semana, el Ejecutivo negoció con distintos sectores para intentar abrir corredores humanitarios y permitir el ingreso de suministros esenciales. Sin embargo, los intentos de despejar rutas derivaron en enfrentamientos entre manifestantes, Policía y Fuerzas Armadas.
En medio del conflicto, Estados Unidos denunció un intento de “desestabilización” y respaldó al gobierno de Rodrigo Paz, mientras crece la preocupación regional por la escalada de violencia y el impacto económico de la crisis.
Aunque analistas descartan por ahora una caída del gobierno, advierten que la situación puede debilitar seriamente la gestión y condicionar su agenda de reformas económicas, informó el portal TN.




