El paraje Santa Cruz del Monte, en Pozo Azul, fue sede de un encuentro internacional de mejoramiento genético de semillas criollas que convocó a más de 300 productores y técnicos de distintos puntos de Misiones, del país y de Sudamérica. La actividad, organizada por la Cooperativa Unión Campesina, se centró en el intercambio de saberes y en la puesta en práctica de herramientas para fortalecer la soberanía alimentaria.
La jornada marcó el cierre de una serie de capacitaciones teóricas que se habían iniciado en Puerto Iguazú y que culminaron con instancias prácticas en chacras de la zona. Participaron productores de Misiones y Jujuy junto a representantes de La Paz y Beni en Bolivia, además de delegaciones de Brasil y Colombia. Todos forman parte de un proyecto de mejoramiento genético participativo financiado por la Unión Europea y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, e implementado por Embrapa de Brasil, la Fundación ArgenINTA y equipos técnicos de Argentina y Bolivia.
La elección de Santa Cruz del Monte como sede no fue casual. La cooperativa local es beneficiaria directa de este proyecto, que busca fortalecer las capacidades de las comunidades rurales mediante el intercambio colectivo de conocimientos. Agustín Pane, presidente de la Cooperativa Unión Campesina, explicó que el objetivo es mejorar la genética de las semillas criollas a lo largo de los tres años de duración del programa a partir del trabajo comunitario.
Uno de los principales ejes del proyecto es frenar la degradación de las semillas nativas, producto del cruce con cultivos transgénicos, un fenómeno conocido como deriva genética. En este sentido, Pane remarcó la importancia de que los productores conserven y mejoren sus propias semillas como forma de resistencia frente al avance del modelo agroindustrial.
El maíz fue el cultivo central durante la jornada. Los participantes analizaron distintas etapas del proceso productivo y aplicaron técnicas aprendidas previamente. Entre ellas se destacaron los corredores agrobiodiversos, una práctica agroecológica que combina cultivos como maíz, poroto, crotalaria, sésamo y maní, permitiendo el control natural de plagas sin recurrir a insumos químicos.
Además, se realizaron prácticas de selección de semillas en el campo, donde los productores evaluaron mazorcas junto a técnicos y definieron criterios de calidad de manera colectiva. Según destacaron desde la organización, este tipo de instancias resultan especialmente enriquecedoras por el aprendizaje compartido y el fortalecimiento del trabajo comunitario.
Si bien el balance del encuentro fue altamente positivo, desde la cooperativa expresaron preocupación por la situación que atraviesan los pequeños productores. Pane señaló que la falta de políticas públicas a nivel nacional obliga a recurrir a financiamiento internacional para sostener este tipo de iniciativas, y cuestionó la orientación económica actual por no priorizar a la agricultura familiar.
También hubo críticas hacia el acompañamiento provincial, al considerar que las acciones concretas no llegan al sector en la medida necesaria. A pesar de este contexto, desde la cooperativa destacaron el valor del proyecto trinacional que posiciona a Misiones, junto a Jujuy, como referente en la defensa de las semillas criollas en Sudamérica.
Finalmente, los organizadores agradecieron el acompañamiento del intendente Edgar González y el trabajo de la Fundación ArgenINTA, en especial de la técnica Silvina Fariza, quien coordina las acciones del proyecto a nivel regional
Fuente: El Territorio




