El costo de vida en el Nordeste Argentino (NEA) continúa mostrando una resistencia mayor que en el resto del país. Según el último relevamiento de la consultora Politikon Chaco basado en datos del INDEC, la región cerró febrero con un alza de precios del 3,1%, ubicándose dos décimas por encima del promedio nacional (2,9%).
Si bien la cifra representa un descenso frente al 3,8% de enero, la región encadena tres meses consecutivos con registros superiores al 3%. El dato más preocupante surge al analizar el primer bimestre del año, donde el NEA acumula una suba del 7,1%, la marca más elevada de toda la Argentina y muy por encima del 4,4% registrado en el mismo período del año pasado.
Los rubros que más castigaron el bolsillo
El motor principal de la suba de febrero fue, una vez más, el sector de alimentos y bebidas no alcohólicas, que trepó un 4,5%. Dentro de esta categoría esencial, los aumentos más agresivos se dieron en carnes (6,7%), aceites y grasas (6%) y verduras y legumbres (5,8%).
Asimismo, el rubro de Vivienda y Servicios (luz, agua y gas) registró un incremento del 3,4%, impactando directamente en los costos fijos de los hogares de la región. En la misma línea, Recreación y Cultura subió un 3,4%, traccionado por el costo de los libros y artículos de librería.
Variaciones interanuales y señales de alerta
En la comparación contra febrero de 2025, la inflación acumulada en el Nordeste llegó al 32,1%. Los sectores que más se encarecieron en los últimos 12 meses fueron Educación (47,6%), Gastronomía y Hotelería (47,3%) y Servicios Básicos (43,1%).
Por otro lado, la denominada "inflación núcleo" (que excluye precios regulados o estacionales) mostró una aceleración persistente, pasando del 3% en enero al 3,4% en febrero.
El escenario para marzo: nuevos focos de presión
A pesar de la desaceleración respecto al mes anterior, el panorama para las próximas semanas es complejo. Los especialistas advierten sobre tres frentes que podrían recalentar los precios en marzo: el impacto estacional del inicio del ciclo lectivo en indumentaria y útiles; la inestabilidad internacional que presiona sobre el valor de los combustibles; y la propia inercia de la inflación núcleo que pone un piso alto para las mediciones venideras.




