Un Ataque “Preventivo” con Trasfondo Estratégico
Según la especialista, la ofensiva ocurrida a finales de febrero fue calificada por los aliados como un ataque de carácter preventivo. El argumento principal de EE. UU. e Israel es que se detectaron movimientos estratégicos en bases iraníes que indicaban un ataque inminente contra territorio israelí.
Mansur advirtió que reducir el conflicto únicamente a una disputa por el petróleo es simplista, aunque es un factor innegable. Irán es un exportador clave y el control del Estrecho de Ormuz afecta directamente a potencias como China, que recibe cerca del 17% de su crudo de esa región. Sin embargo, la analista subraya que el objetivo de fondo es un cambio en el balance de poder regional.
La Respuesta de los “Proxies” y la Crisis Humanitaria
Sobre posibles represalias, la experta señaló la activación de los “proxies” o grupos aliados de Irán en la región, como Hezbollah en el Líbano y milicias en Irak y Yemen. Por el momento, la escalada se mantiene contenida dentro de la región, sin ataques directos a territorio estadounidense.
Uno de los puntos más críticos mencionados fue la situación humanitaria. Mansur lamentó el impacto en civiles, citando ataques a instituciones educativas que afectan especialmente a las niñas y el freno total a la ayuda humanitaria que ya venía siendo deficiente en la zona.
La analista concluyó que este nuevo capítulo del conflicto es de una “peligrosidad inminente” y que su evolución en los próximos meses será clave para el orden internacional.




